Atención a la Diversidad

La diversidad en el aula: Somos diferentes, ¿y?

Antes de entrar de lleno en la diversidad a nivel práctico, me parece interesante reflexionar sobre ella a un nivel más general. Buscar un enfoque desde más arriba, no tan centrado en casos puntuales.

La sociedad en la que vivimos está cambiando continuamente. Cambia de un día para otro, sin avisar y, mucho menos, sin preguntar. Vivimos en una sociedad que cada día que pasa se hace más diversa. Características, costumbres, sentimientos, opiniones y necesidades diferentes se entrecruzan a diario por nuestras calles y, lejos de verlo como un problema, lo tomamos como algo positivo, como una forma de avanzar. Globalización lo llamamos.

¿Y por qué en las escuelas no ocurre lo mismo? ¿Por qué en las aulas lo diferente, a veces, parece que es una amenaza?

En una realidad tan diversa, el papel del docente inevitablemente ha cambiado. Atrás quedó la imagen del profesor o profesora que transmitía el conocimiento a través de un monólogo magistral, sacado de un único libro y que el alumnado se aprendía como podía para responder a diez preguntas al final de cada tema. Hoy, por suerte, contamos con más herramientas, con recursos más originales que nos permiten adaptar la información a las capacidades de nuestros alumnos. Los docentes tienen la oportunidad de enseñar algo más que un contenido. Tienen el reto de enseñar al alumnado a llegar a ese contenido, a construir el conocimiento por ellos mismos. Y todo ello, sin importar las diferencias entre alumnos, ya que cada uno llegará a la información de la manera que se mejor se ajuste a sus capacidades y necesidades. No es cuestión de suprimir los libros de texto o los apuntes de clase. Es ampliar el rango de actuación; es ser flexible a la hora de abordar un tema; es aprovechar las características del alumnado para llegar a la información por distintos caminos. Sacar el máximo potencial de cada alumno o alumna para que, por sí mismos, alcancen el máximo nivel de conocimiento, enriquecido además por las aportaciones del resto de la clase.

La diversidad no se limita únicamente a “capacidades mentales o físicas”. Son sentimientos, contextos, emociones, orígenes, culturas,… que no tienen por qué ser comunes dentro de un aula. Pero sí que son igual de válidas. Ninguna es más que otra. Ninguna está por encima ni por debajo. Todas son útiles para llegar a construir el conocimiento.

La diversidad no tiene por qué verse como algo negativo o un problema para el centro, al contrario, podemos tomarla como una oportunidad para crecer, para enriquecer a la comunidad educativa y garantizar una educación de calidad.

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