Atención a la Diversidad

Actuamos sobre el TDAH

En los últimos años, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, TDAH, ha entrado a formar parte de la vida de la comunidad educativa.

Existen corrientes que opinan que no es más que un invento de la psicología o psiquiatría y que esto antiguamente no pasaba. Otras que apuntan que esto no es más que el resultado de una mala educación por parte de la familia. Hay grupos que piensan que verdaderamente es un trastorno que años atrás no se diagnosticaba y que ahora hay herramientas y metodología, no solo para detectarlo, si no también para tratarlo. Pensamientos e ideologías en torno al TDAH hay muchos, pero nosotros aquí no vamos a entrar a debatir sobre la teoría. Nosotros no vamos a entrar en debates técnicos ni en nomenclaturas. Vamos a actuar sobre una situación concreta, en la que un alumno o alumna tiene una serie de características que le dificultan el proceso de aprendizaje.

Vamos a ver una serie de adaptaciones que pueden llevarse a cabo dentro del aula, para facilitar al alumnado el desarrollo de su actividad en clase, minimizando las dificultades que se suele encontrar en su día a día.

Primero, actuaremos sobre el contexto.

  • Es muy común que, en las aulas, y más en los cursos inferiores, existan murales y carteles con colores llamativos con mensajes motivadores, dibujos, trabajos, … Y es fácil, que este tipo de objetos, contribuyan a la distracción del alumno con TDAH. Para combatir este efecto, podemos, en primer lugar, elegir un color único para decorar el aula, de tal forma que no exista tanta variedad cromática en el entorno. También sería de utilidad, evitar los distintos tamaños entre los diferentes carteles. Es decir, crear una especie de “formato decorativo regular” en cuanto a tamaños y colorido, para evitar que el estudiante reciba un gran número de estímulos distractores de su entorno.
  • Para facilitar la atención, sentar al alumno o alumna en un lugar donde pueda escuchar mejor al profesor, ver mejor la pizarra o pantalla, recibir menos cantidad de distracciones por parte del resto de compañeros…
  • Situar las mesas de modo que se reduzca la dispersión. Es decir, situar los pupitres de una forma en la que percibamos que al alumnado le llegan una menor cantidad de elementos distractores. En este caso, cada docente conoce su clase. Es cuestión de encontrar la forma que mejor se adapta a los estudiantes.

Hablamos ahora de adaptaciones en la metodología.

  • Una buena idea para evitar distracciones, es mantener la clase alerta.
    • El docente evitará explicar en clase a través de un monólogo, si no que potenciará la participación del alumnado haciendo preguntas indistintamente al grupo.
    • También es interesante, apoyar las explicaciones con elementos visuales. De esta manera, los estudiantes recibirán la información no sólo de forma auditiva, si no también visual. Así les ayudaremos a mejorar el seguimiento de la explicación, y a localizar con mayor facilidad la información que no hayan entendido.
    • Dividir el tiempo de cada asignatura en explicación, actividades y corrección o puesta en común, y mantenerlo fijo durante todo el curso. Esta rutina facilitará al alumnado el mantenimiento de la atención, ya que evitaremos la monotonía en clase.
    • Facilitar breves períodos de descanso entre asignaturas, actividades o correcciones de ejercicios. De esta manera, favoreceremos el descanso mental y evitaremos la saturación que provoca las pérdidas de atención.
    • Utilizar la repetición breve varias veces al día para favorecer la memorización.
    • Entrenar al grupo clase en autoinstrucciones. Para ello, el docente explicará cada actividad detenidamente y enfocada de tal manera que su ejecución sea una sucesión de instrucciones que el alumno deberá darse a sí mismo y seguir punto por punto. Al principio, si es necesario, esas autoinstrucciones podrán darse escritas en un papel, para facilitar su memorización.
    • Entregar los exámenes en fotocopias para asegurarnos de que tienen las preguntas completas y correctamente formuladas.
  • Entrenar al grupo clase en cooperación.
    • Enseñar al alumnado a explicarse entre ellos la realización de las tareas de clase.
    • A la hora de apuntar las fechas de exámenes, entrega de trabajos, tareas para casa, notas importantes, … Se puede organizar la clase por parejas, de tal manera que entre ellos se controlen que han apuntado bien las cosas en su agenda. De esta manera, un alumno o alumna con dificultades de organización, recibirá un apoyo por parte de un compañero a la hora de apuntar las cosas que tiene que hacer, y poco a poco ira adquiriendo sus propias técnicas de organización.

Como habréis podido comprobar, estas medidas están dirigidas al grupo clase en general. Son pequeños detalles que favorecerán a toda la clase, pero que además facilitarán al alumnado con problemas de atención, su adaptación al trabajo del día a día. Al ser unas medidas generalizadas para todo el grupo, evitaremos la presión sobre el alumno con necesidades especiales, ya que no se sentirá diferente al resto. Al despojarlo de esa presión, contribuiremos a un estado anímico más relajado, que le ayudará a controlar mejor su atención y sus impulsos.

No obstante, podemos encontrarnos casos que sí requieran actuaciones específicas sobre el alumnado. Para ello, podemos seguir una serie de adaptaciones más específicas, que pueden integrarse en el día a día del alumno sin ocasionarle mucho desajuste con el resto del grupo.

  • En cuanto a los contenidos.
    • Asegurarnos que los contenidos del temario se ajustan a sus características y le resultan fáciles de seguir y estudiar. Los contenidos agrupados en puntos o guiones, son más favorables que un texto o párrafo continuado; un esquema general al principio de cada tema que facilite una visión global de la información, …
  • En relación a la evaluación.
    • Corregirle los ejercicios diariamente y comprobar que entiende los errores.
    • Adaptación de ciertos ejercicios o tareas.
    • Enseñarle técnicas de organización: manejo de agenda, rutinas de trabajo, autoinstrucciones, …
    • Para la realización de exámenes, darle la fotocopia dejándole el espacio para contestar entre las diferentes preguntas. De esta manera, evitaremos que pierda tiempo y que disminuya su atención buscando las preguntas que tiene que contestar.
    • Asegurarnos que el estudiante comprende lo que se le pide en cada pregunta de examen o ejercicio de clase.
    • Flexibilizar la proporción entre el valor de las notas de clase y las notas de los exámenes. De manera que el trabajo y el esfuerzo diario se vean recompensados.
  • En referencia a la actitud ante él o ella:
    • Comprenderle y ayudarle. Es importante que no se sienta desplazado ni descuidado en el aula.
    • Favorecer su participación en clase.
    • No reprenderle delante del resto de compañeros. Si necesita algún tipo de comentario personal, hacerlo fuera de clase y en un momento en que se sienta relajado.
    • Reforzamiento positivo después de cada actividad correctamente ejecutada. No sólo felicitar si el ejercicio le sale bien o mal. Si realiza una tarea siguiendo los pasos que se le han marcado y esforzándose por no salirse de las pautas marcadas, también hay que recompensar ese esfuerzo.
    • Si la tarea es muy larga y compleja, dividirla en tareas cortas y simples.
    • Mantener contacto visual y/o físico durante explicaciones para mantener su atención.
    • Acordar con él o ella un plan de actuación para el manejo de los síntomas por ambas partes. Por ejemplo, acordar los refuerzos positivos y las consecuencias negativas ante determinados comportamientos; ser flexible a la hora de permitirle salir de clase si necesita moverse un poco; realizar entrevistas periódicas para evaluar la semana o el mes y hacer correcciones si fuese necesario, …
    • Identificar estímulos o situaciones que puedan desencadenar conductas negativas o disruptivas, para evitarlas antes de que éstas ocurran.
    • Facilitar un buen estado emocional del alumno o alumna. Evitar etiquetas, animarle cuando lo necesite, motivarle para superarse a sí mismo, hacerle ver sus progresos, …
    • Favorecer las relaciones interpersonales con el resto de la clase.

Estas son algunas pautas que pueden favorecer el mejor desarrollo del alumnado con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, dentro del aula. Lo que más necesita es: supervisión, recordatorios, ánimo, incentivos, refuerzos positivos, y motivación. Así conseguiremos sacar el máximo rendimiento minimizando las dificultades que encuentre por el camino.

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