Técnicas de Estudio

Controla tu espacio y aumentarás tu concentración.

En el apartado de técnicas de estudio hemos abordado el planteamiento de objetivos y la planificación del tiempo para afrontar un buen hábito de estudio. Hoy, hablaremos de otro aspecto importante, que, aunque pueda parecer un detalle menor, tiene mucha importancia a la hora de conseguir un buen nivel de concentración. Hablamos del ambiente de estudio, es decir, tu lugar de trabajo, tu mesa, tu postura, tus materiales, … Siempre se ha dicho que los pequeños detalles marcan la diferencia, y en este caso es así. Estar en un contexto de estudio adecuado puede suponer sacar una nota en lugar de otra, o estudiar dos horas en lugar de cuatro. Por ello, vamos a ver varios detalles que puedes poner en práctica para conseguir un lugar de trabajo adecuado.

En primer lugar, hablaremos del lugar de trabajo. Lo ideal es que trabajes en tu habitación, y no en el salón, la sala de estar, la cocina, … o cualquier otro lugar donde pueda haber demasiados estímulos distractores. Es importante que ese sitio sea siempre el mismo, porque así evitarás tener que prepararlo todo cada vez que vayas a trabajar. En esta habitación, hay que cuidar la ventilación, la temperatura, la iluminación, el orden, … Cuando entres en ella no puede darte sensación de agobio, sino todo lo contrario, tiene que transmitirte calma y serenidad. Así que intenta mantener esa habitación siempre ordenada y dispuesta para trabajar. Piensa que el trabajo que tienes que hacer puede producirte un poco de tensión, por lo tanto, el sitio donde vayas a trabajar tiene que contrarrestar esa presión para poder estudiar mejor.

Una vez tenemos la habitación adecuada, vamos a centrarnos en el verdadero terreno de juego: la mesa de estudio o de trabajo. La mesa juega un papel importantísimo en tu rendimiento. Es el lugar donde ocurre todo, y en él influye desde la colocación hasta su decoración.

El mejor sitio para colocar una mesa de estudio es cerca de una ventana, para que le llegue la mayor cantidad de luz natural posible. Si sabes que te distraes con facilidad, no la coloques justo debajo, pues todo lo que ocurra al otro lado del cristal captará tu atención con más facilidad que tus apuntes. Si está contra la pared, procura que en esa pared no haya demasiados elementos distractores. Evita los posters o carteles con mensajes motivantes y las fotos. Esto es mejor que vaya colocado en otro lugar de tu habitación, porque sólo servirá para distraerte. Si vas a colgar algo frente a ti, que sea información útil: el horario, tus objetivos, datos importantes que no puedes olvidar a la hora de hacer algún trabajo, …

La mesa, al igual que la pared de en frente, tiene que estar ordenada, despejada y libre de distracciones. Sobre la mesa sólo debe estar aquello en lo que estés trabajando en ese momento. Ni siquiera materiales de otras asignaturas que vayas a abordar después. Estos, colócalos en una estantería o en otro lugar de fácil acceso para cogerlos cuando hayas terminado con lo que estás haciendo.

Si importante es la mesa, importante también es la silla que tengas, ya que ésta va a determinar tu postura mientras trabajas. Es importante tener un buen control postural a la hora de trabajar, ya que así evitarás sobrecargas y disminuirá tu sensación de tensión. Intenta mantener una postura cómoda, que te permita mantenerte en ella durante un tiempo prolongado. No te sientes sobre una pierna o en cualquier postura similar, ya que será cuestión de tiempo que notes molestias que te desvíen de tu nivel de concentración. Si crees que no tienes una buena colocación o no te sientes cómodo con ella, no dudes en acudir a un especialista que te enseñe a hacerlo.

Los materiales que vas a necesitar te vendrán dados por la asignatura que vayas a trabajar. De tal forma que, si estudias matemáticas, te vendrá bien tener a mano una calculadora, y si vas a trabajar inglés, no estaría de más tener el diccionario. Por ello, antes de empezar, lo ideal es que mires tu horario y te prepares todo lo que vas a necesitar a lo largo de tu jornada de trabajo. Así, cuando cambies de una asignatura a otra, no tendrás que organizar los materiales de nuevo, sólo tendrás que cambiar unos por otros. Pero en general, los materiales indispensables serían: la agenda para ver qué tienes que hacer; el libro o los apuntes de la asignatura; el cuaderno o los folios donde realices los ejercicios; los bolígrafos, lápices, rotuladores para subrayar, … que normalmente utilices, y para que no te estorben ni se caigan, puedes meterlos en un lapicero o un estuche; y ten un par de folios a mano donde puedas apuntarte dudas, hacer pruebas, o escribirte cualquier cuestión que te vaya surgiendo mientras trabajas.

Hoy en día, trabajar con internet, ya sea a través de un ordenador, móvil o Tablet, es casi una rutina. Estos aparatos pueden ayudarte y facilitarte el trabajo, pero también son un elemento distractor muy recurrente, ya que en ellos las redes sociales y el ocio en general, están en la misma pantalla de inicio. Sé responsable con su uso, y procura utilizar estas herramientas sólo para trabajar. Si tienes una mesa de estudio con cajones, reserva uno para guardar el móvil o la Tablet. Así podrás dejarlos ahí cuando no los estés utilizando y evitarás la tentación de distraerte con ellos.

Aprovecha tus momentos de descanso para consultar tu teléfono, comer algo, hacer algún recado, estirar las piernas, … pero recuerda no pasarte del tiempo que estableciste para ese descanso.

Cuando termines de estudiar, procura recogerlo todo y dejarlo preparado para el día siguiente. Es una buena forma de acabar la jornada. Así tendrás la sensación de “cerrar” una etapa del día, y además te ahorrará el trabajo de prepararlo todo la próxima vez que vayas a ponerte a trabajar.

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