Técnicas de Estudio

¿Ciencias o letras?

La clave para estudiar correctamente está en la técnica. No todas las materias son iguales, por lo tanto, no se pueden abordar de la misma manera. Cada una tiene sus exigencias y hay que adaptar la manera de trabajarlas a sus características. Es decir, no se estudia igual un examen de matemáticas que uno de literatura; ni se trabajará de la misma manera los ejercicios de sociales que los problemas de química. En definitiva, no se enfocará igual una materia de letras que una de ciencias.

Para las asignaturas de letras, es decir, las más teóricas y que requieren más trabajo de memorización, se pueden afrontar de la siguiente manera.

  1. Lectura general. Este trabajo tiene un objetivo clave: identificar la idea principal del tema. Tras esta primera lectura el estudiante tiene que ser capaz de responder con pocas palabras la siguiente pregunta: ¿De qué trata el tema? No será necesario dar muchos datos, simplemente ser capaz de reconocer el contenido que se va a trabajar.
  2. Identificación de los apartados. Una vez se tiene la idea principal identificada, es momento de darle forma al contenido. Como ya se habrá hecho una lectura general, el alumno o alumna podrá separar los distintos apartados que componen el tema que está estudiando. Esto servirá para ordenar toda la información que tiene delante y facilitar su posterior memorización.
  3. Realizar un esquema general del tema. Con el trabajo que se ha hecho ya, se puede llevar a cabo la realización de un esquema general del contenido que se va a estudiar. En este esquema sólo aparecerá la información necesaria para poder ver en un golpe de vista la estructura del tema que se está estudiando. Es decir, sólo incluiremos la idea principal, los apartados del tema y subapartados si los hubiese.
  4. Trabajar los diferentes apartados individualmente. Para ello, se realizará una lectura comprensiva del texto y se destacará la información más significativa. Ahora es momento de señalar y clasificar todos los datos importantes del contenido. Subrayar, realizar anotaciones al margen, realizar esquemas dentro de cada apartado, uso de post its, … Se pueden usar todas las herramientas necesarias para trabajar en este punto. La finalidad es poder completar la información del esquema general que se ha hecho previamente. A gusto del estudiante, este punto se podrá trabajar sobre el propio libro (si estuviese permitido) o realizando unos apuntes propios aparte. Esto dependerá de las preferencias de cada uno.
  5. Memorizar. Y este punto es inevitable. A estas asignaturas hay que echarles tiempo de memorización. La buena noticia es que, llegados a este punto, el estudiante ya ha realizado un trabajo previo y está bastante familiarizado con el contenido. La identificación del tema principal, la organización de sus apartados y el haber trabajado cada uno de ellos individualmente, facilitará mucho el trabajo de memorizarlo todo. Con el trabajo que se ha hecho anteriormente, la información ya está organizada en el cerebro, y por lo tanto será más sencillo retener todos los datos. Un truco para comprobar que este trabajo se ha realizado correctamente: coge el esquema general que hiciste al principio y, sin mirar el resto de los apuntes ni el libro, trata de decirlo completo siguiendo cada uno de los apartados. Después, repite la acción, pero esta vez sin mirar tampoco el esquema. Si encuentras dificultad en algún punto, puedes identificar con facilidad dónde tienes que volver para trabajar mejor la información.
  6. Repasar. Esto es muy importante. Los repasos sirven para afianzar y mantener la información que se ha estudiado. Cuando el contenido de un examen es muy extenso, repasar es la manera de mantener activa la información en nuestro cerebro, y, por lo tanto, la manera de garantizar que dominamos la materia.

Es importante seguir este orden, ya que cada paso favorece al siguiente. Y es importante dedicar tiempo necesario que cada punto requiere. En esos casos, las prisas no son buenas. En definitiva, en las asignaturas de letras, la clave está en: identificar el tema principal, organizar la información, memorizar el contenido trabajado y repasar.

Para las asignaturas de ciencias, es decir, aquellas donde lo más importante es la aplicación práctica de la teoría, los pasos a seguir no serán los mismos que los vistos anteriormente.

  1. Identificación del contenido. Este punto es común en ambos casos. Es importante tener claro el contenido de lo que se va a trabajar. En este caso, además, hay que intentar establecer la relación entre los distintos contenidos del tema, ya que, por lo general, se va desde lo más simple a lo más complejo. Un contenido suele ser la llave para comprender el siguiente. Por eso es importante que el estudiante sea capaz de ver la relación entre los distintos puntos que incluye cada tema.
  2. Tomar apuntes. Ya sea en clase o en casa durante el estudio. Es el momento de desarrollar la teoría con la práctica. Es decir, explicar bien qué tipo de ejercicios se corresponden con la teoría del tema. O lo que es lo mismo, utilizar ejercicios como forma de explicar la teoría. En esos ejercicios que sirven de ejemplo, se pueden hacer todo tipo de anotaciones que sirvan para aclarar el contenido teórico.
  3. Mapa de fórmulas. Es muy útil contar con un folio aparte donde aparezcan todas las fórmulas que se trabajan a lo largo del tema. Este mapa será más útil cuanto mejor relacionadas estén unas fórmulas con otras, ya que facilitarán la realización de los ejercicios. Más adelante veremos por qué.
  4. Aprender la teoría. La parte teórica es imprescindible manejarla completamente, ya que no siempre vamos a disponer de ella para realizar los ejercicios, por ejemplo, durante un examen. Para ello, hay que comprender la teoría. Saber por qué se hacen los ejercicios de una manera y no de otra; identificar los distintos pasos que hay que dar para resolver un problema; conocer las diferentes alternativas para la realización de un ejercicio; … Todo ello será posible si memorizamos la teoría. Manejando esto, será más fácil dominar la práctica.
  5. Hacer los ejercicios. Es la mejor forma de comprobar que se maneja la teoría y la materia en general. Los ejercicios no sólo sirven para practicar, también son útiles para conocer dónde se cometen errores o a qué hay que prestar atención en el examen. Un truco para hacer correctamente los problemas o ejercicios. Primero, se irá al enunciado y el alumnado se planteará las dos siguientes preguntas: “¿qué me piden?” y “¿qué me dan?” Con estas dos preguntas, identificará qué resultado tiene que buscar, y qué datos tiene para llegar hasta él. Una vez los tiene identificados, con el mapa de fórmulas que se ha realizado previamente, podrá encontrar la operación (u operaciones) que tiene que realizar para llevar a cabo la realización del problema. Por eso es tan importante que este mapa de fórmulas esté bien redactado y los contenidos bien relacionados, para que así sea más fácil identificar los pasos que hay que seguir.
  6. Registro de los errores. Esto es muy útil para enfocar el examen. Es importante que los ejercicios se corrijan correctamente y que se registren en alguna parte, aquellos errores que se van cometiendo a lo largo del tema y dónde estaba la clave del fallo. Así, a la hora de estudiar, el alumno o la alumna podrá repasar aquellos ejercicios y problemas donde tiene que prestar especial atención para no repetir los errores.

En estas asignaturas, la clave está en comprender y practicar. Si la persona tiene destreza en este tipo de asignaturas, su estudio quizás sea más llevadero pues no le llevará tanto tiempo. Pero, en cualquier caso, el orden y la constancia serán imprescindibles para abordar estas asignaturas.

Para finalizar, es importante señalar dos acciones clave que van a facilitar el estudio, independientemente del tipo de asignatura que se trabaje. Por una parte, es importante que se pregunten todas las dudas que surjan a lo largo del estudio. Estas dudas pueden surgir durante la explicación en clase, o una vez en casa mientras se estudia, y en cualquiera de los dos casos, es crucial que dichas dudas queden resueltas. No es conveniente afrontar una asignatura con dudas sueltas, ya que nos crearán una preocupación extra de cara al examen. Y por otra parte, un ejercicio interesante para realizar el estudio de una manera más completa, es que el estudiante se haga exámenes propios. Basándose en ejercicios hechos en clase, o en comentarios del docente, o incluso fijándose en exámenes anteriores, es útil que el alumno redacte una serie de preguntas relacionadas con el contenido de cada apartado y que lo haga desde distintas perspectivas. Así, se asegurará que es capaz de dominarlo de una forma más global.

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