Familia y Sociedad,  Gestión de Aula

Educar contra la violencia de género

El 25 de noviembre es el Día Internacional Contra la Violencia de Género. La violencia de género es una lacra que hay que erradicar de nuestra sociedad por completo. Y no sólo este tipo de violencia, sino toda agresión, ya sea física o verbal, hacia cualquier persona. No hay nada que justifique un acto violento, ni género, ni pensamiento, ni sentimiento, ni identidad u orientación sexual, ni religión, ni origen, … No hay nada ni nadie que merezca ser discriminado, ni mucho menos agredido, por ser quien es y ser como es.

La educación contra la violencia en general, y la de género en particular, tiene que empezar en edades muy tempranas. Y la escuela ocupa un papel muy importante en esta tarea, pues es el primer lugar de socialización con el que las personas entramos en contacto, después del ámbito familiar.

Existen muchos programas de prevención de la violencia de género que los centros educativos pueden incluir en su proyecto educativo. Incluso, hay centros que elaboran su propio programa de prevención basándose en las características de su alumnado, para hacerles llegar la formación de una manera más personalizada.

Para educar contra la violencia de género, es necesario incluir una serie de aspectos en la educación integral del alumnado:

Inculcar valores como el respeto, la igualdad, la tolerancia y el compañerismo.

  • Identificar qué ideas previas tienen los alumnos y las alumnas sobre estos valores. Es decir, qué entienden ellos por cada uno de estos conceptos.
  • Redefinición de conceptos. Es decir, detectar los errores conceptuales y corregirlos para una reconstruir un significado correcto y sin sesgos.
  • Exposición de situaciones cotidianas donde intervengan estos valores para ejemplificar de manera más directa cómo intervienen en el día a día.

Desmitificar los roles de género.

  • Identificar las ideas previas del alumnado sobre los papeles que desempeñan hombres y mujeres en la sociedad.
  • Corregir errores detectados en la primera parte y reconducir el pensamiento hacia la convicción de que no existen trabajos ni tareas de mujeres ni de hombres; no hay juegos ni juguetes de niños y de niñas; no hay diferencias entre ambos para lograr ninguna meta. Es decir, plasmar la idea de que tanto hombres como mujeres tienen las mismas oportunidades, las mismas responsabilidades y los mismos derechos ante todas las situaciones que presenta la vida.

Aprender a identificar conductas sexistas.

Para este aspecto, hay que trabajar dos vertientes:

  • Identificación y análisis de conductas sexistas. Para ello, en textos, canciones, películas o series, el alumnado tendrá que identificar este tipo de conductas y hacer un análisis de cada situación, donde tendrá que exponer: ¿por qué es una conducta sexista?; ¿cuáles son los indicadores que evidencian que es una conducta sexista?; ¿qué tendría que haber ocurrido para que no lo sea?; ¿se ve esta conducta reflejada en la sociedad?; ¿cómo evitarla?
  • Aprender a reaccionar ante una agresión o conducta sexista. Muchas veces, las personas, sobre todo en edades tempranas, no saben cómo actuar ante estas situaciones. Por ello, es necesario que desde los centros educativos se les enseñe a afrontar una situación de este calibre. Es importante hacerles ver que ante una agresión o una situación que no pueden manejar, tienen que avisar al adulto más cercano que tengan para que intervenga en la situación. En caso de ser un compañero o compañera cercana quien esté cometiendo la conducta sexista, enseñarles a tomar partido, y enfrentar la situación censurando tal agresión, ya sea verbal o física. Y por último, ayudar y ofrecer apoyo a la víctima de la agresión, y no tomar una actitud pasiva ante tal violencia.

Aprender a identificar conductas agresivas en las relaciones de pareja o relaciones sentimentales.

Entrada cierta edad, empiezan a sucederse las primeras relaciones de pareja entre los jóvenes. estas relaciones comienzan a una edad donde el amor está mitificado, donde por lo general, la idea que tienen sobre relaciones sentimentales está empañada por lo ideal de las películas, series de televisión o cualquier otra influencia externa.

Por esta razón, es importante que aprendan a identificar, y sobre todo a diferenciar, las relaciones sentimentales sanas, de las relaciones sentimentales toxicas.

  • Relaciones sentimentales sanas: Donde prevalecen el cariño, el afecto, la libertad, la lealtad, la confianza, … Una relación donde una persona anima, ayuda y ofrece apoyo para que la otra persona crezca y alcance sus metas. Una relación de igual a igual, ambos en el mismo nivel donde nadie es más que nadie y donde los diferentes puntos de vista son igual de válidos y no suponen un problema. Unas relaciones donde prevalece la comunicación, la expresión de sentimientos y el buen entendimiento. En definitiva, unas relaciones que suman y no restan.
  • Relaciones sentimentales tóxicas: En estas relaciones existe un control desmesurado sobre las amistades, los mensajes del móvil, la forma de vestir o actuar, los horarios de entradas y salidas, … Es control excesivo acaba dando lugar a unos celos patológicos, que no hacen más que poner de manifiesto la toxicidad de dicha relación. Si ese control y esos celos perduran en el tiempo, es muy probable que se acabe dando una situación de abuso-sumisión, donde uno de los miembros de la pareja ejerce su poder y expone su fortaleza sobre la otra, de manera que ésta queda subordinada a las exigencias de la otra. El aislamiento de una persona por parte de su pareja, es otro signo que evidencia la agresión, pues la está privando de su libertad y de invertir su tiempo en lo que quiera y con quien quiera.

En definitiva, es importante, que tanto los chicos como las chicas, sean capaces de ver la realidad e identificar los signos que evidencian que esa relación no va bien y por qué. Es fundamental que sepan qué es lo que no les hace bien, y que adquieran el valor para dejar esa relación tóxica y antepongan su bienestar a cualquier otra persona.

Educación emocional y habilidades interpersonales.

Desgraciadamente, no podemos asegurar que nunca más vayan a existir actitudes sexistas ni agresiones de cualquier índole. Por ello, también es importante dotar a nuestros estudiantes de herramientas para saber hacer frente a estas situaciones cuando las sufren en primera persona.

  • Identificar y expresar sentimientos. Hay que enseñarles que no hay nada de malo en decir cómo o qué se siente en cada momento de la vida. Hay que enseñarles a escuchar a su cuerpo, sus sensaciones y emociones, y no tener miedo de expresarlas libremente.
  • Desarrollo del autoestima. Es decir, que aprendan a valorarse y q quererse a ellos mismos. Pero no sólo en un plano superficial, sino ayudarles a ir más allá y que sean capaces de tener la convicción de decir “yo no me merezco este trato” y actuar en consecuencia.
  • Desarrollo de la empatía. Enseñarles a ponerse en el lugar de la otra persona, que sean capaces de visualizar la situación desde el otro lado.
  • Entrenamiento en técnicas de resolución de conflictos. En una convivencia es inevitable que en algunos momentos haya puntos de vista contrapuestos, e incluso incompatibles. Por ello, es necesario que nuestro alumnado aprenda a gestionar esa situación y sean capaces de resolverla para el bien común. Con esto, también adquirirán una herramienta a la hora de frenar una agresión sexista que puedan presenciar en el centro o la propia clase.

 

En resumen, los centros educativos, los docentes y las familias, somos responsables de la educación del alumnado en todos los planos, académico y personal. Por ello, es importante que trabajemos en una misma dirección para formar a personas libres e íntegras, capaces de afrontar con firmeza, situaciones tan amargas como las que produce la violencia de género.

Todo es posible con Entrega, Ganas y Voluntad.