Familia y Sociedad

Llegan las notas, ¿refuerzo o castigo?

El final del primer trimestre está a la vuelta de la esquina. Llega la Navidad, la época por excelencia de los regalos. Este ambiente y el hecho de que no existan referencias previas sobre el rendimiento del alumnado durante ese curso, en muchas ocasiones, invitan las familias a reflexionar sobre la necesidad de recompensar a los estudiantes por haber obtenido buenas calificaciones ese trimestre. Entonces, en tutorías, reuniones de padres, charlas informales, grupos de what’s app, … surge la famosa pregunta:

¿Tengo que hacerle un regalo a mi hijo/a por haber sacado buenas notas?

Y a esa famosa pregunta, le siguen infinitas opciones de respuesta, cada una de ellas “testadas científicamente” y “avaladas por expertos”.

Lo cierto es que la respuesta a esa pregunta, debe ser consensuada entre el padre y la madre del estudiante en cuestión. Es un criterio propio, que incumbe únicamente al ámbito familiar, y que, por tanto, la elección de llevar a cabo o no ese reforzamiento, únicamente es responsabilidad de la propia familia. En cualquier caso, existen nociones útiles a la hora de enfocar el reforzamiento a los estudiantes por sus calificaciones.

Lo principal es romper la relación que se crea entre sacar buenas notas y recibir un regalo. Este es un razonamiento erróneo que se ha extendido en los últimos años y que conlleva a esa duda que se plantea en distintas conversaciones entre padres y madres. La relación que hay que establecer es la que existe entre el esfuerzo y la recompensa. Entendiendo que la recompensa es la calificación positiva que resulta de todo el esfuerzo que ha realizado durante el curso o trimestre.

No obstante, es verdad que un refuerzo positivo controlado, puede ayudar a que los estudiantes mantengan su nivel de trabajo, que aumente su motivación e los incentive a seguir mejorando lo que queda de curso.

¿Cómo dar un refuerzo positivo controlado?

  • Explicar que el verdadero premio a su trabajo, son las notas que ha obtenido al final del trimestre.
  • Explicar que ese “premio” o reforzador positivo extra, es por el esfuerzo y el trabajo de todo el curso/trimestre, no por las calificaciones.
  • No entregar el refuerzo al mismo tiempo que el estudiante entrega las notas en casa, para romper aún más esa relación. Se puede entregar días después o incluso durante el curso, aunque todavía no hayan terminado las clases.
  • Entregar de forma inesperada. Es decir, que ese premio o regalo no se acuerde entre padres e hijos. Por consiguiente, tampoco se planeará en qué consistirá el reforzador.
  • El reforzador no tiene por qué ser necesariamente un regalo material. Los reforzadores más efectivos son los sociales o emocionales. Es decir, felicitaciones, reconocimiento a su trabajo, poner en valor su esfuerzo, manifestación del orgullo, …
  • Otros reforzadores que también pueden sustituir a esos regalos materiales, pueden ser: ir al cine a ver una película que él o ella elija; preparar su comida favorita o hacer un bizcocho para celebrarlo; planear un plan familiar alternativo que se ajuste a sus gustos; si nos encontramos ante estudiantes de cursos superiores, sacarlos de la rutina, por ejemplo, animándole a tomarse un día de descanso; …

En definitiva, lo importante es que la familia valore explícitamente todo el trabajo que el estudiante ha hecho, reconocer su sacrificio, su madurez ante ciertas decisiones difíciles que ha tenido que tomar a lo largo de todo el trimestre, … Darle importancia, ya no tanto a la calificación final, como a todo lo que se ha aplicado durante el curso. Este tipo de refuerzo aumentará su autoestima y su motivación para seguir trabajando en la misma línea.

Pero la pregunta inicial también se formula muchas veces en la otra dirección:

¿Tengo que castigar a mi hija/o por haber sacado malas notas?

Esta pregunta, quizás sea más delicada de contestar que la primera, porque entran muchos factores en juego y el clima que se crea alrededor de la relación paternofilial no es del todo positivo.

Hay que recalcar, que unas malas notas o buenas notas, no se corresponden siempre con un aprobado o suspenso. Las notas serán “buenas” o “malas” en función de las capacidades y el trabajo de los estudiantes. Si nos encontramos con un estudiante, cuya capacidad le permite sacar un 9 o un 10, y finalmente saca un 6, el resultado general será negativo. En cambio, si nos encontramos con un alumno que tiene normalmente dificultades para aprobar (por la razón que sea), y finalmente saca un 6, el resultado final será muy positivo.

Una vez aclarado esto y centrándonos en los “malos resultados”, hay que hacer una distinción muy importante: que esas calificaciones negativas sean resultado de la falta de trabajo y la dejadez, que en este caso la aplicación o no del castigo y el tipo, será criterio propio de los padres; o que las calificaciones hayan resultado negativas a pesar del trabajo y el esfuerzo realizado por el estudiante.

En este último caso, lo importante es ayudar al estudiante a no perder la motivación y animarlo a seguir trabajando e intentando lograr sus objetivos. Es decir, llevar a cabo un refuerzo constructivo, que impida que el estudiante abandone en su intento de sacar su trabajo adelante. Este refuerzo, es importante que venga desde dos vías: la familia y el profesorado.

La familia puede reunirse con el estudiante y estudiar varios aspectos que les lleven a una posible solución del problema:

  • Análisis de objetivos y metodología. Esto es, considerar si los objetivos planteados al principio del curso son viables; si el método de estudio ha sido el adecuado; si las condiciones eran las necesarias; si ha invertido el tiempo suficiente; … La idea principal es localizar qué ha fallado, y por tanto hay que cambiar, y qué ha ido bien, y por lo tanto hay que mantener.
  • Analizar las capacidades del estudiante. Identificar las dificultades que encuentra ante las asignaturas y plantear la necesidad o no de recibir ayuda extra (clases de refuerzo, academia, profesor particular, …)
  • Recalcar las fortalezas, ya sean personales, académicas o metodológicas. Es importante reforzar estos aspectos positivos, ya que son estos los que van a animar al estudiante a seguir trabajando y a luchar por mejorar sus resultados.

Por parte del profesorado, el trabajo irá enfocado a detectar aquellos aspectos que ayuden al alumno o alumna a mejorar su trabajo para conseguir las calificaciones deseadas:

  • Análisis de aspectos positivos y negativos en el aula. Es decir, examinar su comportamiento y actitud frente a la clase y determinar si es necesario establecer o no un cambio concreto.
  • Análisis de los errores en tareas y exámenes. Revisar los fallos cometidos a lo largo del trimestre. Y no sólo verlos, si no entenderlos. Determinar en qué se ha fallado, por qué y cómo hacerlo correctamente.
  • Destacar los aspectos positivos. Con ello conseguirá aumentar la motivación del estudiante para que siga trabajando para mejorar.

 

En definitiva, el hecho de reforzar a un estudiante, tiene que venir determinado por el esfuerzo que ha realizado a lo largo del curso, y el objetivo principal, ha de ser el de incentivar y motivar al alumno o alumna para que siga por el camino del trabajo, o se meta en él, para conseguir alcanzar sus objetivos. Hacerle ver que su trabajo, su esfuerzo, y su sacrificio, son sus mejores premios.

 

«El éxito no es la victoria, sino todo lo que has peleado por ganar»

(Rafa Nadal)

Todo es posible con Entrega, Ganas y Voluntad.