Cada estudiante, a la hora de elegir qué método de estudio se ajusta más y mejor a sus necesidades y sus capacidades, tiene que tener en cuanta varios aspectos. El objetivo es encontrar un método de estudio que permita obtener los mejores resultados, optimizando tiempo y esfuerzo al máximo.

Cada método de estudio, se compone de una serie de técnicas que tienen que cumplir una serie de características:

  1. Es propia de cada estudiante. Es decir, lo que me sirve a mí, quizás a otros no les sirve. Y al revés. Las técnicas, que son útiles para otros, pueden no serlo para mí. Por tanto, hay que encontrar la que mejor se ajuste a cada uno.
  2. Estarán basadas en las capacidades propias de cada estudiante. Lo cual significa que se corresponderá con aquellas actividades que se dominen mejor y resulten más efectivas.
  3. Se ajustarán a las necesidades personales y circunstanciales del estudiante. Servirán para compensar aquellos puntos débiles; facilitarán el trabajo de tal manera que se consigan mejores resultados con menos esfuerzos; y se adaptarán a las necesidades de cada materia, ya que no todas se abordarán de la misma manera.

Al indagar sobre las distintas metodologías de estudio, nos encontramos con diferentes estilos de aprendizaje que se ajustarán en mayor o menor medida a nuestras características.

A continuación, en los siguientes gráficos, hablaremos de cada uno de ellos y qué herramientas se adaptan mejor a cada estilo.

Y con esto, ¿cómo aumentar la productividad de los estudiantes a la hora de trabajar una información? Para ello, haremos distinción desde las dos perspectivas: Estudiantes y Docentes.

Los estudiantes, para mejorar su rendimiento, es necesario que conozcan que estilo de aprendizaje se ajusta más a sus características y a sus necesidades. Una vez lo hayan encontrado, lo mejor es que adapten la información que tienen que aprender a ese estilo que mejor se adapta a ellos, es decir, que elaboren sus propios materiales. Siempre les será de mayor ayuda adaptar los contenidos a sus necesidades, aunque haya que reelaborar los apuntes, que el intentar estudiarlos en un formato que no les favorece.

En el caso de los docentes, servirá de ayuda el presentar la información es distintos formatos, o al menos, facilitar el acceso a ellos. De igual forma, flexibilizar la presentación de la información por parte del alumnado, facilitará que estos mejoren en su rendimiento ya que manejarán unas herramientas más ajustadas a sus capacidades.

En cualquier caso, es importante que tanto alumnos como profesores, conozcan que estilos de aprendizaje predominan en el aula, así como con cuales se obtienen mejores resultados.

¿Y cómo conocer el estilo que mejor se adapta a los alumnos, o a uno mismo?

Más allá de que cada persona puede intuir cuál es el método de trabajo que mejor le va, un buen ejercicio sería presentar distintos tipos de información (de semejante dificultad) en distintos formatos, o trabajarla de cada una de las maneras anteriormente presentadas. Al concluir, se observarán los resultados y se podrá apreciar con qué estrategia se ha obtenido mejor rendimiento.

Finalmente, es importante resaltar que las estrategias de aprendizaje no son elementos estáticos. Con el tiempo, las técnicas se van perfeccionando, e incluso en ocasiones, puede ser interesante y necesario mezclar varios estilos para conseguir mejores resultados.